Cómo ahorrar energía en un edificio

Las certificaciones energéticas realizadas hasta el momento evidencian que el 80% de los edificios de viviendas construidas antes del Código Técnico de la Construcción se encuentran en los tres niveles inferiores de calificación: E, F, G, (la serie de letras va desde la “A” hasta la “G”), lo que puede llegar a ser una preocupación para los usuarios, ya que a peor calificación, mayor consumo energético.

Veamos a continuación un caso práctico. La realización de un certificado energético de un edificio de viviendas ubicado en Madrid, año de construcción 1965, con una envolvente estándar de ladrillo sin aislamiento, ventanas con vidrio doble y carpinterías de aluminio, instalación centralizada con dos calderas para la calefacción y ACS de gasóleo antiguas y mal aisladas, ha obtenido la calificación E.

Analizando las medidas de mejora propuestas, en lo que a las instalaciones se refiere, la solución más económica y viable desde el punto de vista técnico es la sustitución de los equipos antiguos de baja eficiencia por calderas de condensación a gas, con las que se obtienen ahorros que superan el 30% en comparación con las convencionales. Estos cambios afectarían al rendimiento del sistema mejorando las emisiones de calefacción y ACS consiguiendo un aumento de la calificación en un nivel.

Esta intervención, asimismo, se puede complementar con sistemas de captación de energía solar para calentamiento de agua caliente sanitaria y de apoyo a la calefacción. Con carácter general, la medida más eficiente y que incluso puede ayudar a subir más de una calificación es la generación de energía térmica mediante las calderas de biomasa, siempre que sea posible su instalación, ya que requiere unas soluciones particulares y espacios específicos para el almacenamiento del combustible.

Actuar sobre las envolventes

El rendimiento se incrementa considerablemente si además de actuar sobre las instalaciones, se actúa sobre la envolvente del edificio: fachadas y cubiertas. Invertir en mejorar la envolvente térmica nos permite reducir la demanda tanto de calefacción como de refrigeración de un modo directo y con ello el consumo energético. La mejor solución y la que aumenta en mayor medida la calificación energética de la envolvente es la adición por el exterior del aislamiento térmico. Con esta medida, se corrigen las pérdidas por los puentes térmicos y, sobre todo, el riesgo de formación de condensaciones superficiales e, incluso, moho.

Un valor añadido es la seguridad por el reforzamiento de la fachada para evitar desprendimientos y una nueva estética del edificio. En los huecos, las medidas van dirigidas a reducir la carga de radiación solar que atraviesa los vidrios, los sistemas de doble acristalamiento con cámara de aire, vidrios con sistemas de control solar o de baja emisividad o incorporación de doble ventana, son las opciones más acertadas, limitando también las pérdidas térmicas en los marcos, actuando asimismo sobre éstos para asegurar su estanqueidad y permeabilidad. La combinación de ambas medidas permite alcanzar una mejora de dos niveles en la escala.

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo, a través del IDAE, ha puesto en marcha un programa de ayudas para incentivar y promover la realización de actuaciones integrales que favorezcan el ahorro energético, la mejora de la eficiencia energética y el aprovechamiento de las energías renovables en los edificios existentes del sector residencial en España. Las actuaciones objeto de ayuda deben mejorar la calificación energética total del edificio en, al menos, una letra, medida en la escala de emisiones de dióxido de carbono con respecto a la calificación energética inicial del edificio.

Con el fin de conseguir una mayor eficiencia energética las empresas de servicios energéticos (ESE) pueden ayudar a las comunidades a acometer estas medidas de mejora. Estas empresas incluyen el asesoramiento, financiación, instalación, manteniendo y garantía total. La ESE consigue optimizar la gestión e instalación energética, recuperando las inversiones a través de los ahorros de los consumos energéticos conseguidos dentro del plazo que dure el contrato que suele ser entre 5 y 10 años, tiempo durante el cual los propietarios los comparten con la empresa especializada, y una vez terminado este período, los integrantes de la comunidad serán los únicos beneficiarios de estos ahorros.

El interés por aumentar la calificación obtenida se traduce en un mayor valor en el mercado inmobiliario del edificio, mejora el medio ambiente, un incremento del confort percibido por sus ocupantes y como todos entrevemos, a mejor calificación energética, menores gastos en nuestras facturas.

Fuente: CAF MADRID

One Response to “Cómo ahorrar energía en un edificio”

  1. Linux VPS

    La optimizaci?n energ?tica es una gran preocupaci?n por parte del Servicio de Mantenimiento, tanto por motivos medioambientales como por motivos econ?micos. Se desarrolla un gran esfuerzo para optimizar la eficiencia energ?tica de nuestros edificios.

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