El sector residencial, clave en la mejora del ahorro y la eficiencia energética

Es difícil explicar cómo evolucionará el sector de la eficiencia energética sin comprender primero el contexto energético en el que nos encontramos.

Según señala el informe World Energy Outlook 2014, editado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y publicado recientemente, la demanda de energía mundial se incrementará en un 37% hasta el año 2040.

En la misma línea, el precio de la energía continuará su escalada, como ha sucedido en los últimos tiempos.

Por ello, no es de extrañar que la eficiencia energética se perfile como un elemento fundamental para aliviar la presión del suministro.

La situación es más palpable en países con una gran dependencia energética del exterior, como España, cuya dependencia de la importación de energía asciende a un 76%, considerablemente por encima de la media europea. El Informe GTR. Estrategia para la rehabilitación.

Claves para transformar el sector de la edificación en España destaca que la eficiencia energética resulta clave para equilibrar el déficit comercial y considera “paradójico” que no sea ahora mismo una cuestión prioritaria.

Dependencia energética

Las cifras hablan por sí mismas. Cada año, España gasta en torno a 60.000 millones de euros en importar energía primaria, lo que equivale al 6% del PIB. No hay duda que mejorar en eficiencia energética supondría un gran desahogo para las arcas públicas. A ellos hay que sumar la también nada desdeñable cantidad de millones que gastamos en la compra de derechos de CO2. Pero además de los motivos económicos, no podemos olvidar que nuestro país está comprometido con la eficiencia energética a nivel comunitario e internacional.

La Unión Europea lleva años impulsando medidas en este sentido, entre ellas, la Directiva 2012/27/UE del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de octubre de 2012, relativa a eficiencia energética.

Parte del contenido de esta normativa afecta directamente al parque inmobiliario, que en el conjunto de la Unión Europea representa el 40% del consumo de la energía.

En España, un tercio de la energía primaria adquirida por nuestro país se destina a edificios. En el sector residencial, el 47% del consumo de energía se destina a climatización; un porcentaje que aumenta hasta el 74% cuando se suma el consumo energético derivado del ACS1.

A tenor de estas cifras, la eficiencia energética en este sector, además de beneficios medioambientales y sociales, genera un efecto positivo sobre el bolsillo de propietarios y comunidades de vecinos.

Este beneficio económico tiene dos vertientes. Por un lado, en muchos casos los propietarios y comunidades de vecinos ven su inversión amortizada con los ahorros en la factura de energía de su vivienda. Mejorar la eficiencia energética de sus instalaciones supondrá pues un ahorro tangible y que aumentará más a medida que se incrementen los precios de la energía.

Por otro lado, la inversión en eficiencia energética en edificios residenciales puede revalorizar hasta un 10% el precio de vivienda como consecuencia del efecto llamado “Plusvalía verde”, que básicamente significa que las viviendas energéticamente más eficientes obtienen un precio de venta más elevado en el mercado inmobiliario. La Asociación de Empresas de Servicios Energéticos eleva la cifra de revalorización de la vivienda eficiente hasta un 20%.

Planes de las administraciones

Actualmente están en marcha distintos planes institucionales para impulsar las mejoras de eficiencia energética en el sector residencial, pero para lograr los objetivos, propietarios y Administradores de Fincas, como gestores de los edificios, juegan un papel fundamental.

Primero se deben conocer las posibilidades que tiene cada edificio, cada instalación. En segundo lugar estudiar su rentabilidad, para amortizar la inversión que suponen las medidas de mejora con los ahorros conseguidos. En el contexto actual, es difícil apostar por propuestas que conllevan un gasto extra o derramas para los propietarios. En tercer lugar, y una vez implementadas las medidas de mejora, asegurarse que los beneficios se prolongan el tiempo.

La respuesta a todo ello la encuentran en una empresa de servicios energéticos, capaz de llevar a cabo las mejoras en poco tiempo, apostando por las últimas tecnologías y siempre, con las máximas garantías.

Todos formamos parte del reto medioambiental, todos podemos hacer algo para disminuir el consumo de energía y las emisiones de CO2. La ventaja, es que podemos hacerlo sin que suponga un desgaste económico y, sobre todo, haciendo que se traduzca en una mejora de nuestro bienestar a todos los niveles.

(1) Datos recabados por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDEA).

Fuente: CAF MADRID

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