Los elementos de elevación vertical y su adecuación al CTE

Los técnicos nos enfrentamos frecuentemente a la interpretación de cuáles son los ajustes razonables a la hora de dotar a una comunidad de propietarios de las condiciones de accesibilidad universal entre las diferentes plantas o niveles.

La cuestión es saber qué soluciones podemos aplicar para intentar cumplir tanto con la legislación vigente como con las necesidades reales de los vecinos. Para ello, es necesario en primer lugar atender a lo que dice al respecto en el Código Técnico de la Edificación (CTE). En el Documento Básico CTE-DB-SUA Seguridad de Utilización y Accesibilidad, en el apartado III relativo a Criterios Generales de Aplicación, se afirma lo siguiente:

Pueden utilizarse otras soluciones diferentes a las contenidas en este documento básico (1), en cuyo caso deberá seguirse el procedimiento establecido en el artículo 5 del CTE, y deberá documentarse en el proyecto el cumplimiento de las exigencias básicas.

(1) En edificios existentes se pueden proponer soluciones alternativas basadas en la utilización de elementos y dispositivos mecánicos capaces de cumplir la misma función”.

Además, en el Documento de Apoyo DA-DB-SUA que, aunque no tiene carácter normativo, ofrece una interpretación oficial de los preceptos del Código Técnico, se lee lo siguiente: “Los ascensores deben ser, siempre que sea posible, el medio preferente para la comunicación vertical accesible.

Sin embargo, cuando debido a condicionantes dimensionales o estructurales en edificios existentes, no sea posible la instalación de un ascensor o rampa accesible, pueden considerarse otras opciones para facilitar la movilidad de personas con discapacidad”.

Es decir, si no se puede instalar un ascensor o una rampa accesible, en las condiciones normativas descritas en el CTE, el proyectista podría:

“bajo su responsabilidad y previa conformidad del promotor, adoptar soluciones alternativas, siempre que justifiquen documentalmente que el edificio proyectado cumple las exigencias básicas del CTE porque sus prestaciones son, al menos, equivalentes a los que se obtendrían por la aplicación de los DB”.

Alternativas con “prestaciones equivalentes”

La cuestión, en ese caso, es la siguiente: ¿qué elementos pueden tener prestaciones equivalentes a los ascensores y rampas accesibles?

Aunque no son soluciones óptimas, podemos obtener “prestaciones equivalentes” utilizando los siguientes elementos de elevación vertical:
• Ascensores con dimensiones alternativas

Las dimensiones mínimas de la cabina de un ascensor accesible (en edificios residenciales sin viviendas accesibles para usuarios de silla de ruedas) son de 1,00 x 1,25 metros.

Si por motivos técnicos no se consiguiera esta dimensión, se podría reducir a juicio del técnico para que, al menos, pueda entrar una silla de ruedas manual, lo que se consigue con unas dimensiones no menores a 0,90 x 1,20 metros.
• Plataformas elevadores de desplazamiento vertical

Es una opción que garantiza la accesibilidad universal y permite no sólo su uso por personas con discapacidad o en silla de ruedas, sino por todos los vecinos. Pueden ser usadas para subir carritos de bebé, carros de la compra, personas con dificultad para subir escaleras, etc.
• Plataformas salvaescaleras (con desplazamiento diagonal)

Su instalación es de una utilidad menor a la que ofrece la instalación de una plataforma vertical, puesto que su uso está restringido a personas en silla de ruedas manuales o eléctricas tipo A y B. Tanto las plataformas elevadoras verticales como las salvaescaleras se rigen por la norma UNE EN 81-40.

Estas tres opciones permiten, con dimensiones más ajustadas, que al menos un usuario en silla de ruedas pueda desplazarse de forma autónoma siempre que el aparato sea lo suficientemente versátil en su utilización.

No son las soluciones ideales, pero sí sin ajustes razonables que pueden ser aceptados siempre y cuando haya condiciones dimensionales o estructurales que impidan la colocación de ascensores o rampas accesibles.

Las sillas salvaescaleras no pueden, en principio, formar parte de esta lista puesto que no cumplen con prestaciones equivalentes a los ascensores o rampas.

La explicación es muy sencilla: estos elementos no permiten que una persona que se desplaza en silla de ruedas logre un desplazamiento en altura seguro ni útil, puesto que no se desplaza la silla de ruedas junto al usuario.

Sin embargo, aunque su uso no otorgue prestaciones equivalentes a las normativas, sí que constituye una actuación de accesibilidad necesaria bajo las premisas establecidas en la Ley de Propiedad Horizontal, si su instalación fuera requerida por “los propietarios en cuya vivienda o local vivan, trabajen o presten servicios voluntarios, NI personas con discapacidad, o mayores de setenta años, con el objeto de asegurarles un uso adecuado a sus necesidades de los elementos comunes”

Fuente: CAF MADRID

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