A. Interés
Es el precio que se
paga por el préstamo. Al Banco no se le devuelve
lo que se prestó, sino esa cantidad y además
un porcentaje sobre lo que se debe en cada momento.
Ese porcentaje es el interés.
El interés
puede ser fijo si se pacta que no variará durante
toda la duración del préstamo.
Como el llamado "precio
del dinero" o interés varía en
el mercado, en la actualidad es muy frecuente que
el interés de la hipoteca sea variable. Si
éste es el caso, conviene examinar la evolución
del tipo de referencia que haya elegido el Banco y
el valor actual del mismo. No hay que olvidarse de
sumar al tipo de referencia un diferencial que suele
establecer el Banco (esta información vendrá
en el folleto informativo).
Es muy frecuente que
en los préstamos a interés variable
se establezca un plazo inicial (el primer año
o los primeros seis meses) en que el interés
es fijo. No hay que dejarse engañar porque
casi siempre ese interés del primer año
es menor que el que resultaría de aplicar el
interés variable que se va a aplicar después.
Para comparar las
diversas ofertas es especialmente importante fijarse
en el TAE, que es el tipo que efectivamente se paga
teniendo en cuenta las comisiones que cobra el Banco
o Caja de Ahorros, y la forma y tiempo en que se hacen
los pagos (por meses, por trimestres, anticipados
o no: estas diversas opciones hacen que varíe
el tipo que efectivamente se está pagando).
B. Forma en que se devuelve el préstamo
* Plazo total: Número
de años en que se va a devolver el préstamo.
Cuanto mayor sea el plazo, más intereses se
pagan y, por tanto, más se paga en conjunto.
* Periodicidad de las cuotas. Es mensual en general.
* Importe de las cuotas. Es lo fundamental para ver
si se va a poder hacer frente al préstamo.
Si el interés es fijo, normalmente las cuotas
serán iguales durante todo el préstamo
(aunque pueden variar en diversos años). En
todo caso los préstamos a interés fijo
tienen la ventaja de que se puede saber desde el principio
la cantidad exacta que se va a pagar cada mes.
Si el interés
es variable, la cantidad total a pagar dependerá
de si ha subido o bajado el interés de referencia.
Esto hará que
normalmente los pagos mensuales varíen cada
año, en función de si los intereses
han subido o bajado. En algunos préstamos,
en vez de variar la cuota a pagar, lo que se hace
es acortar el plazo total de la devolución
(si baja el interés y, por tanto, hay que pagar
una cantidad total menor) o alargar la duración
si el interés sube.
* Posibilidad de amortizar
anticipadamente. Es decir si se puede devolver el
préstamo antes de los plazos pactados, y en
qué condiciones. Hay que ver si el Banco ha
establecido cantidades mínimas o máximas
para los anticipos, y comisiones por pago anticipado
(casi siempre). Por ley en los préstamos a
interés variable, la comisión no podrá
ser de más de un 1% de lo que se anticipe.
En los préstamos a interés fijo suele
ser entre el 2 y el 4% de lo que se devuelve anticipadamente.
Es importante fijarse en estas cláusulas. Es
frecuente que se quiera devolver el préstamo
antes de su término normal de manera total
o parcial. En los préstamos con interés
fijo hay que examinar especialmente la comisión
porque no está limitada por ley.
C. Comisiones
Entre las comisiones
más importantes figuran:
· La de apertura:
influye de manera notable sobre el coste real del
préstamo. Se incluye para calcular el TAE.
· La de amortización anticipada, ya
vista en el punto B anterior.
· La de subrogación: es importante si
se cree que se va a vender el inmueble que se hipoteca,
pues en este caso es frecuente que el que compra se
subrogue en la hipoteca (se haga cargo de ella), y
deberá pagar la comisión aumentando
el coste de compra.
D. Otras obligaciones
del prestatario
Además de pagar
todos los gastos derivados de la hipoteca, conviene
ver qué otras obligaciones se imponen al prestatario.
Se exige casi siempre un seguro de daños de
la vivienda, pero algunas entidades piden también
seguros de vida, etc.